La crisis y el coche

Buenos días, amigos.

Según el RACC, entre 2010y 2013, la congestión de tráfico en las ciudades españolas ha bajado, como media, hasta un 60% debido a la crisis. Parece ser que los últimos datos indican que nuestras ciudades vuelven a recuperar el tráfico rodado.

Esto, en nuestra opinión, aparte de un dato malo por lo que ello significa, también hay una visión positiva. El aumento del trafico rodado viene de la mano del aumento de las matriculaciones. Pero aún así, todavía estamos lejos de los índices de tráfico del pasado.

Que la crisis está afectando a todos los sectores, no es ningún secreto. Se cierran empresas, sí. Eso supone que haya mucha gente que ya no necesite el coche para trabajar, pero es que, además, la gente que trabaja, viendo cómo su poder adquisitivo se ha visto mermado, opta por coger el transporte público para evitar el desgaste de los vehículos y el elevado precio de los combustibles, entre otras cosas. De cualquier sitio que se pueda arañar unos euros, lo hacemos.

La parte buena que tiene todo esto es que, quien sale ganando es el Medio Ambiente y, por consiguiente, nosotros mismos. A menos coches, menos polución. Y a menos polución… menos contaminación. Es un triste consuelo, pero algo es algo.

Intentando huir de las causas, los culpables, o qué Gobierno debió hacer qué, cuándo y de qué manera, nuestra conclusión es que sin coches se puede vivir mejor, en cuanto a temas medioambientales y es muy probable que haya muchas personas que lo vean hasta bien, pero sin lugar a dudas, el pulso de la circulación es, en cierto modo, el pulso de lo social. Lo medioambiental se puede (mejor dicho: se DEBE) regular para hacer los coches menos contaminantes y menos dependientes de los combustibles fósiles, se puede hacer todo mucho más sostenible sin necesidad de crisis. Aprovechamos este espacio para recomendarle al Gobierno actual (por el hecho de que es quien está ahora en el poder) que antes que las autopistas, están las personas. Que sin personas no hay coches y que… sin coches… las autopistas no sirven para nada.

¿No deberían pensar más en las personas que en las “cosas”? ¿Acaso no es que las cosas, sin las personas que lo disfrutan, no sirven para nada?.

En una ocasión escuche al abuelo de un amigo decir que las carreteras son las venas de un país, y que los camiones y coches que por ella transitan, son su sangre. Parece ser que hemos tenido una "anemia" considerable, y que poco a poco empezamos a recuperarnos.

Seguimos en contacto, amigos.