El cinturón de seguridad.

Buenos días, amigos.

Hoy vamos a hablar de ese elemento de seguridad imprescindible que todos los coches incorporan, a modo básico, entre sus medidas para salvarnos la vida. Ese elemento que, aún hoy en día, muchos conductores se niegan a llevar puesto y que es causa de sanciones y pérdida de puntos en los casos con más suerte… y la muerte en los peores casos: el cinturón de seguridad.

Poco sabía Nils Bohlin, un ingeniero del fabricante sueco Volvo, que su invento salvaría tantas vidas (se calcula, grosso modo, que puede haber salvado más de 1.000.000 de vidas) allá por el año 1959, aunque el propósito inicial fue el de salvar las vidas de los pilotos de aviación allá por los años 30 del pasado siglo.

La invención de Bohlin fue reconocida como una de las ocho más significativas para la humanidad entre 1.885 y 1.985 por la prestigiosa Oficina Alemana de Patentes y Marcas y, hoy en día, se estima su eficacia en la reducción de muertes en carretera en un 50%.

Para Hans Nyth, responsable del centro de seguridad de Volvo Cars, “lo que hace único a este dispositivo es que proporciona seguridad a los ocupantes, tanto de los asientos delanteros como traseros, de un vehículo en todo tipo de accidentes y evitando, además, que salgan disparados en caso de colisión”.

Desde aquí aseguramos que, por lo menos nosotros, no concebimos la conducción sin la colocación del cinturón a la hora de introducir las llaves en el contacto. Conocemos casos que han llegado a cortar el cable que hace que el “chivato” sonoro del coche se active, con tal de no soportar el molesto (aunque necesario) sonido que nos advierte de ello. ¿Tanto cuesta ponerse el cinturón?. Nosotros creemos que no.

Parece que los controles que establece la DGT para concienciar a los conductores, no hace mella en los (cada vez menos, por suerte) usuarios que, bien por costumbre, bien por despiste o bien porque alegan “incomodidad” durante la conducción, todavía se niegan a ponérselo.

Por favor, si estás leyendo esto y eres uno de ellos, conciénciate: el cinturón de seguridad te salva, inicialmente, de una más que posible sanción por parte de los agentes de tráfico que vigilan nuestras carreteras y de una probable lesión medular, o peor: la muerte.

Especialmente difícil resulta su implementación entre los viajeros de las plazas traseras, que piensan (erróneamente) que no les pasará nada, pues tienen el asiento de delante para frenarles, en caso de choque o colisión. Esas personas no se dan cuenta que, al salir disparados, pueden lastimar a los ocupantes de las plazas delanteras, pues la fuerza con la que sale disparada una persona al ser despedida por un choque, es de 3.500 mts/seg., aproximadamente 5 veces la velocidad máxima alcanzada por un avión supersónico.

Imaginad un peso medio de 60kg de peso muerto, propulsado a esa velocidad, los efectos que tiene sobre todo lo que se encuentre a su paso. ¿No os parece suficiente para concienciaros de que, aparte de salvaros la vida a vosotros mismos, salvaríais la de los demás ocupantes que van en las plazas delanteras?. Tardamos apenas unos segundos en colocárnoslo. Unos segundos que pueden darnos años y años de vida, a nosotros… y a los demás.

Seguimos en contacto, amigos.